Del 28 de enero al 27 de febrero de 2010
Lugar: Sala de exposiciones temporales B, primer piso.
En su obra, Gabriela Santander emprende
acciones que son puestas en escena desde la intimidad,
con las que crea un juego de contenidos con la búsqueda
de sí misma en el cuerpo donde materializa ficciones
vividas desde el amor y el deseo, como sentimientos incontenibles
que rompen el silencio interior, provocando el desequilibrio
que se hace efectivo en la soledad de la compañía y la
separación que ondula la reflexión.
Las obras de Vanessa Padilla tienen
en común lo literario, lo sonoro y lo visual, en ellas
se articulan los juegos de
niña, la costura con el elemento del tiempo, los brotes
del cuerpo que
permiten usar al cabello como una metáfora de lo frágil,
lo complejo y
lo sutil. Están también los afectos en papel y la retórica
en letras
azúcar.




GABRIELA SANTANDER Y VANESSA PADILLA,
dos artistas plásticas que abren hoy 28 de enero su muestra.
Ambas graduadas en esta Universidad en la Carrera de
Artes Visuales.
Gabriela Santander nos trae video.
Cuatro trabajos.
Vanessa Padilla nos muestra objetos
y textos literarios para leerlos aquí, ya que los presenta
como textos visuales plateándonos otra manera de leer.
Lo común es el testimonio que nos hacen,
las dos artistas, de su intimidad femenina. Su intimidad
como canal de comunicación. En las obras, sea con el
recurso del video o sea con el recurso de los objetos
o de los cuadros, han encontrado una manera, muy propia
del arte contemporáneo: la constante de la presencia
de lo corporal.
Aparece lo corporal inclusive en los
textos literarios de Vanessa Padilla, esos textos hecho
letra a letra, en los que se respira entre las palabras
ese contacto húmedo con la piel. Presencia de lo corporal
en los objetos zurcidos con pelo, brote que constituye
presencias metonímica del propio cuerpo, no simbolizado
sino físicamente presente.
GABRIELA SANTANDER, decíamos, nos ofrece
4 VIDEOS
1. Aire y agua, dos elementos en una relación dinámica
donde el aire parece ser respiración, afirmando de alguna
manera una presencia humana.
2 PARPADOS. Un rostro con sus expresiones de alegría
o dolor
3 Un “Sin Título” donde la imagen del video registra
y testimonia una depilación cuya fuerza performática
es un “yo estoy aquí”. Una afirmación vital que trasciende
la obra, pone al cuerpo del artista en la obra. El cuerpo
se materializa viviendo y compartiendo una vivencia intima
que es la presencia del ser de la artista en la obra.
4 YA TRASCIENDE: donde se abren camisas y camisas, parece
ser una metáfora del significado de la misma obra, como
una reflexión sobre el signo, sobre el ser, sobre el
pensamiento; como metáfora, permite explicaciones o hipótesis
o preguntas tan inacabables como la repetición misma
del acto que vamos a presenciar.
Y así, tanto Vanessa Padilla como Gabriela Santander
están presentes en su obra, están corpóreamente presentes,
diciéndonos aquí estoy, aquí estamos, somos, soy.
Soy el ser que me duelo, soy el ser que juego con el
tiempo, mi tiempo, tejo mi memoria con mi cabello, tejo
la expresión de mi misma, con letras de azúcar, con letras
de tres dimensiones que dicen que soy y lo que siento.
Escribo de mi existencia. Escribo porque soy.
Son fragmentos de trabajos literarios y objetos. No
los voy a recitar ni a describir, solo quiero atisbar
por atrás de los textos y de los objetos una presencia
de afirmación personal, una producción que se sale de
los formatos establecidos para marcar una manera de ser
presencial, metonímica, tejiendo sus obras con los hilos
de su pelo, dejándonos así el sentido de su obra como
efluvio o emanación de su personalidad a través de su
cuerpo. Es finalmente nuestro cuerpo el que testimonia
de nosotros con su presencia. Aquí la artista, nos deja
más allá de sus huellos, nos deja elementos partes de
su cuerpo, presencias de ella misma. El pelo puede ser
sutil hilo de sueños como puede ser una red que nos detiene.
Pero en ambos casos está la presencia física de algo
doblemente simbólico, por lo que es y por aquello a lo
que nos remite… De alguna manera son preguntas que las
artistas se hacen a sí mismo a la vez que nos hacen a
nosotros espectadores.
Con estas breves ideas no quiero inducir a interpretaciones
sino lo contrario, liberar quizás al espectador de ciertas
cargas y preguntas y dejarlo solo ante el más allá de
la obra que se esconde en la obra misma, más allá que
es el espacio de encuentro entre los imaginarios del
artista y los imaginarios del espectador.
Alfredo Breilh
http://vanessapadilla.blogspot.com/